Pregunta: Cuando leo los “Salmos” o los artículos de los cabalistas, llego incluso a llorar, ya que sus palabras me llegan al corazón. Entiendo que se habla de mí y de mis sentimientos, y me identifico con ello.
Y además de entenderlos, como digo, estos textos me emocionan hasta las lágrimas. Mientras que el Zóhar me parece algo incomprensible, muerto, sin color ni sabor. No puedes emocionarte con él. ¿Por qué, entonces, a El libro del Zóhar se le llama la fuente suprema de la influencia de la fuerza superior sobre nosotros? No llego a percibirlo…
Respuesta: Realmente es así. Aquí debemos entender el principio básico: precisamente, si llego a un estado en el que siento una desesperación completa por alcanzar la meta espiritual, y ninguna plegaria, lágrimas, gritos, ni nada de todo esto me ayuda, entonces empiezo a encontrar las fuerzas que están contenidas en El libro del Zóhar y así comprender por qué el libro está escrito de esta manera.
Porque cuando descubro mis sentimientos con la ayuda de las fuentes, estos son sentimientos del nivel animal, no del hombre semejante al Creador. Estas percepciones están relacionadas con nuestra vida: “estoy mal”, “quiero, pero no puedo alcanzar”, etc. Todo esto son sentimientos humanos comunes, alejados de lo espiritual.
Mientras que si realmente quiero llegar al otorgamiento, a la unión y al amor –contrarios a todas mis fuerzas, deseos e impulsos, porque soy incapaz de despertar el otorgamiento-, simplemente con la lectura del texto, impresionándome con sus imágenes o con la comprensión de lo leído, entonces empiezo a percibir en El libro del Zóhar la fuente de la fuerza que se encuentra en la dimensión superior, fuera de mis percepciones habituales, fuera de mis impulsos y sentimientos.
(Extracto de la lección de El libro del Zóhar, correspondiente al 27 de octubre de 2011.)