jueves, 26 de febrero de 2009

¿Puede el alma de una mujer encarnarse en el cuerpo de un hombre y viceversa?

“El alma tiene un género específico: masculino o femenino. Ese atributo se extiende desde la raíz de la creación, desde el principio. Zeir Anpin (masculino) y Maljut (femenino) del mundo de Atzilut son los prototipos de los géneros en nuestro mundo y no hay opuestos más grandes que estos.

“En todo el sistema de la creación, estructurado de arriba hacia abajo, hay una división, una separación en una parte femenina y una parte masculina.”

“Cuanto más bajo sea el grado de la creación, más áspero y sencillo será y mayor superposición existirá entre las partes masculinas y femeninas.”

“Por ejemplo, en las plantas casi no existe división por sexo. Pero, entre más se desarrollan las criaturas, es decir, entre más arriba se encuentran en la escalera de la evolución más marcadas son las diferencias. En el mundo espiritual esta oposición es muy evidente. Uno no anula al otro, sino que lo complementa. Sin la parte femenina, el sistema de la creación es inconcebible. La parte masculina depende de la parte femenina y la espera.”

“Sí, es exacto: los hombres y las mujeres tienen diferentes tipos de almas. Pero, las almas de los hombres no son ni mejores ni peores que las de las mujeres. Son simplemente diferentes tipos de almas y, por consiguiente las correcciones son diferentes.”


Del libro en inglés: The Kabbalah Experience, por Rav Michael Laitman, Capítulo 6, “Alma, Cuerpo y Reencarnación”, Páginas 250-251 libro en línea.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Extracto de la transcripción de la 3ª clase del Rav del martes, 17/02/09

(Pág. 52 del libro Kabbalah for the Student)



Y como nos damos cuenta de que el Creador es completo por sí mismo, y no necesita de nadie que Le complete, siendo Él lo que precede a todo, queda claro, por tanto, que no posee ningún deseo de recibir.



Rav:
Es decir, que no hay nadie que le llene, ya que Él, por sí mismo, es el principio de todo.


Y puesto que no tiene ningún deseo de recibir, Él carece de la base para hacer daño a nadie; es tan simple como eso.


Rav:
Después de todo, es difícil de comprender, porque esto es filosofía y nosotros no entendemos demasiado el porqué en nosotros todo comienza con la carencia, con el mismo deseo de recibir. Tengo la sensación, tengo el deseo, y de ahí siento mi realidad. Es decir, mi realidad proviene de mi carencia. Yo no entiendo lo que hace la realidad que proviene de la perfección. ¿Cómo puede ser? Porque yo tengo que en esta carencia, ¡y sólo entonces llego al conocimiento, al entendimiento! Cuanto más quiere el hombre, más entiende, más siente. A veces no queremos nada y entonces no sentimos al mundo, que es tan oscuro, sin colores, desconectado. Y otras veces, me siento en llamas por dentro y siento que lo capto todo, que puedo cogerlo todo con mis manos. ¡Todo proviene de mi carencia! La sensación de la vida proviene de la carencia.

En espiritualidad es lo contrario. ¿Cómo es posible vivir de la perfección? Si estoy completo y perfecto, ¡no quiero nada! ¿Es verdad o no? Si he comido, ¡ahora quiero dormir! Y si he dormido, ¡entonces quiero comer! :) Es decir, me muevo con la carencia. Si me siento lleno, me desconecto de todo, simplemente. Por eso es muy difícil para nosotros entender qué significa lo bueno que es perfecto. ¿Qué carencia podemos tener dentro de una perfección? Carencia por influir. ¡Pero en nosotros no hay nada así! Si yo tengo la carencia, entonces busco dónde rellenarme, busco dónde hay perfección para llenarme de ella. Pero si estoy en perfección, entonces, ¿cómo puedo imaginarme que influyo? No somos capaces. Por eso tenemos que diferenciar y entender que aquí existen fronteras, por el momento, para nuestro entendimiento. Buscamos solamente el origen del relleno en el que podemos llenarnos de la perfección. Buscamos a quien dar, a quien llenar. Y entonces la carencia de la perfección es llenar a alguien, y la carencia de la carencia es cómo llenarse a sí mismo. Y esto es totalmente igual, porque la criatura es una réplica de El Creador. Y como El Creador sufre porque quiere dar, nosotros, en esa misma medida, como copia, sufrimos porque queremos recibir. Entonces, hemos de entender que es simplemente una inversión. Y entonces, de una u otra forma, tal vez podremos sentir, expresar, qué significa ser El Creador. Porque, después de todo, el deseo de influir es un gran sufrimiento. Ustedes pueden decir: se encuentra en perfección, Él es la perfección de la bondad. Sí, pero este deseo, al fin y al cabo, es como la vaca que quiere dar, amamantar y sufre más que el ternero que quiere tomar la leche. Hay observaciones que no están en nuestras carencias, que no son nuestras carencias. Es decir, no es una carencia que provenga de la imperfección. No es algo que está dañado, sino que es una carencia en la que se necesita realmente alguien a quien influir. Es un gran sufrimiento, es una gran pena. Es lo que se llama el sufrimiento de la divinidad.

sábado, 21 de febrero de 2009

El sufrimiento




El sufrimiento humano es una expresión externa de lo que nos falta. El sufrimiento no desaparece, pero la Cabalá reemplaza el sufrimiento animal con el espiritual. Este es el sufrimiento debido a una carencia de percepción espiritual. Este cambio cualitativo en sufrimiento lleva a la reconstrucció n del Kli interior o la reconstrucció n del alma. Proporcionalmente a la aspiración, se desarrolla la percepción de la luz. El resultado: lo que naturalmente nos hubiera ocurrido en el curso de varias generaciones, ahora ocurre en varios años.
Usted puede preguntar: “¿Por qué algunas veces es imposible preguntar o formular una pregunta?” Esto sucede debido a que la persona no entiende sobre qué estamos hablando en su interior. Si eso no se ha revelado aún en ella, entonces no responde a lo que está escuchando.
http://www.kabbalah.info/spanishkab/platicas_para_prencipiantes/lesson1.htm
Pláticas Para Principiantes, Primera Plática, Percibiendo los Deseos

jueves, 19 de febrero de 2009

Descifrando el secreto de la felicidad

* Rav Dr. Michael Laitman

En la Cabalá, la felicidad deja de ser un misterio. Este concepto de la felicidad, que para muchos es simplemente una idea vaga, puede fraccionarse para analizar sus componentes y poder entenderlo. Y de la misma manera en que tenemos el e=mc2, existe también una fórmula para alcanzar la felicidad duradera.


“Piensa rápido, ¿qué es lo que te haría realmente feliz?”
Con este encabezado daba inicio el artículo aparecido en la revista Newsweek en su edición de mayo 2007, dedicada al tema de la felicidad. Reconocidos psicólogos internacionales, sociólogos, biólogos y economistas intentaron dar respuesta a la eterna pregunta, “¿Cuál es el secreto de la felicidad?”, o más directamente, “¿Qué debemos hacer para alcanzar la felicidad?”

El dinero del vecino vale más
“¿Será dinero?”, se preguntaban los investigadores. “Si yo tuviera dinero”, alega el típico fantasioso de la felicidad, “haría todo lo que yo quisiera: viajar por el mundo, comprar lo que se me antojara, sería independiente y tendría el control de mi existencia. En pocas palabras, el dinero me traería la felicidad, ¿no es así?”

De manera sorprendente (o no), los estudios más recientes nos muestran que una vez que tenemos la cantidad suficiente para llenar los satisfactores básicos, el dinero deja de ser una fuente de felicidad. De hecho, una investigación muy conocida revela que los ganadores de la lotería pierden la euforia inicial con bastante rapidez. Al cabo de poco tiempo, su estado de ánimo es exactamente igual al que tenían antes de su buena suerte.

Efectivamente, una vez que hemos acumulado más dinero del que necesitamos para nuestras necesidades básicas, la capacidad de disfrutar se va opacando con preguntas como, “¿Estoy a la altura de los Pérez?”, pues no importa qué tanto ganemos, siempre nos va a parecer que los billetes de nuestro vecino valen más.

La economía de la felicidad
¿Qué podemos decir de nuestro tiempo de ocio? ¿Si trabajáramos menos y tuviéramos más tiempo libre, llegaríamos a sentir la tan ansiada felicidad?

Los investigadores rechazan tal hipótesis categóricamente. En el “Mapa de la Felicidad del Mundo”, que publicó recientemente la escuela de psicología de la Universidad Leicester de Inglaterra, los industriosos Estados Unidos de América ocupan un respetable lugar 23, mientras que los franceses, que gozan de un buen número de semanas de vacaciones, se colocan en un desconcertante lugar 62.
Una por una, los investigadores de la felicidad han desautorizado las teorías más conocidas sobre el camino que conduce a ella. Han llegado a la conclusión que a la larga, las circunstancias como triunfar en la profesión, ser feliz en el matrimonio e incluso gozar de buena salud no nos garantizan la felicidad.

Por lo tanto, ¿qué es lo que nos haría felices? Ésta es justamente la pregunta que deja a los investigadores sin habla. Por alguna razón, es más sencillo identificar los factores que no nos dan la felicidad, que ofrecer una fórmula práctica para la verdadera felicidad.

“La felicidad está por doquier -dentro de los libros más vendidos, en las mentes de los creadores de políticas sociales, y es el punto central de los economistas-, sin embargo, sigue siendo esquiva”, concluye Rana Foroohar, la veterana editorialista de economía del Newsweek.

Entonces ¿Qué podemos hacer para capturar la efímera felicidad?

La mecánica de la felicidad
Para descifrar el secreto de la felicidad, debemos descubrir en primer lugar quiénes realmente somos y cuál es nuestra naturaleza, lo cual es muy sencillo: Somos el deseo de ser felices. En otras palabras, todos nosotros queremos recibir placer y disfrutar, o como lo llama la Cabalá, “el deseo de recibir”.


“… El deseo de recibir placer constituye toda la sustancia de la Creación, desde el principio hasta el final, hasta que toda la incalculable cantidad de criaturas y sus variedades no son otra cosa sino grados y valores distintos del deseo de recibir.”

Cabalista Yehuda Ashlag
(Baal HaSulam)
Prefacio a la Sabiduría de la Cabalá


Tal vez estén familiarizados con lo anterior. Pero nuestra naturaleza, el deseo de recibir, es mucho más sofisticada de lo que nos parece. No es tan sólo un deseo constante que siempre nos está dando ligeros codazos para buscar la felicidad. Este deseo de recibir es realmente lo que nos mueve a realizar todo, desde las acciones cotidianas, insignificantes, hasta los pensamientos que pasan por nuestra mente.

El deseo de recibir busca satisfacción a cada paso y se asegura que no descansemos hasta satisfacer sus demandas. Es el que determina constantemente nuestro estado de ánimo; si lo complacemos, nos sentimos felices, nos sentimos bien, la vida es una canción; pero, si no lo hacemos, estaremos frustrados, enojados, deprimidos, nos volvemos violentos y hasta con pensamientos suicidas.

Puede que ya lo hayas reflexionado: lo que tan a menudo pasa para nosotros inadvertido –y lo que por cierto constituye la clave para develar el secreto de la felicidad- es el hecho que, una vez que hemos complacido nuestro “deseo de recibir”, el placer que en algún momento sentimos, desaparece.

El célebre autor irlandés Oscar Wilde, definitivamente lo sabía cuando escribió, “En este mundo sólo ocurren dos tragedias. Una, es no conseguir lo que queremos y la otra es conseguirlo. La última es por mucho la peor, es una verdadera tragedia”.



* El Rav Dr. Michael Laitman es máster en cibernética, doctor en filosofía y Cabalá, profesor de ontología y teoría del conocimiento. Es fundador y presidente de Bnei Baruj y del Instituto ARI, en Israel. Más información en
http://www.kabbalah.info/ y www.kab.tv/spa

lunes, 16 de febrero de 2009

AMOR INCONDICIONAL

Conferencia dictada en el centro “Un punto en el Corazón” (Nekuda Shebalev) en Tel-Aviv, Israel
Diciembre 23, 2004

El secreto de la magia de Harry Potter

* Rav Dr. Michael Laitman

En los últimos diez años se ha presentado un fenómeno literario sin precedentes. Su nombre es “Harry Potter”. Hasta ahora en todo el mundo se han adquirido 325 millones de ejemplares de la serie que se compone de siete libros. La colección se ha traducido a 65 idiomas, muchos de los cuales son tan extravagantes como el latín y el zulú. El último libro vendió 8 millones de volúmenes en un par de semanas y sólo en los Estados Unidos, se compran miles cada hora. Para comprender la trascendencia de su éxito es importante resaltar que el único libro que ha vendido una cantidad mayor de ejemplares que Harry Potter es la Biblia.

¿Por qué tanto escándalo?
Harry, el afable joven de gafas que asiste a la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería debe enfrentar brujos y monstruos malvados para salvar a la humanidad. Pero, las contiendas de Harry no son un fenómeno único. Junto a éste, llegaron otros éxitos de cartelera como Matrix y El señor de los anillos.

Podríamos dar muchos ejemplos pero la idea es muy clara: nos encanta la fantasía. ¿Qué es lo que nos atrae del misticismo? ¿Qué intentamos hallar allí que no encontramos en otra parte? ¿Realmente creemos en la existencia de lugares encantados, poderes mágicos, o sencillamente estamos tratando de escapar de nuestra fría realidad?

Un viaje al país de las maravillas

Muy dentro de nosotros se halla un anhelo inherente por descubrir un nivel más profundo de la realidad, total, libre, desligado del tiempo y el espacio. Bajo el umbral de nuestra conciencia tenemos el deseo de comprender las fuerzas que moldean la realidad que tenemos frente a nosotros.

Hasta cierto punto, las novelas de fantasía se remiten a esta necesidad en nuestro interior y nos proporcionan un sustituto temporal de la realidad más honda que andamos buscando. Nos introducen a mundos alternativos, encantados y misteriosos; nos hablan de otras dimensiones, gobernadas por poderes legendarios que pueden cambiar nuestro mundo.

La infancia es un buen momento para preguntarnos acerca del significado de la vida. A menudo, con la inocencia de la niñez intentamos esclarecer quiénes somos y de dónde venimos. Cuando un ser querido fallece sentimos el impulso de cuestionarnos sobre el sentido de la vida y la muerte.
Las novelas fantásticas nos ofrecen respuestas mágicas a preguntas muy difíciles de responder, navegamos en sus páginas hacia tierras remotas en donde vivimos aventuras nunca antes narradas, de las cuales siempre regresamos sanos y salvos a casa. El problema es que a medida que vamos creciendo, la vida empieza a tornarse sombría y tediosa, como la comunidad Muggle, tan carente de encanto.

Con el paso de los años nos convertimos en adultos “responsables” y nos olvidamos de nuestras interrogantes sobre la vida, sepultándolas bajo un cúmulo de impostergables compromisos en el mundo de las personas mayores. Nuestro creciente interés por las novelas fantásticas se despierta debido a que las complicaciones que vivimos en el siglo XXI han reavivado nuestro deseo de una realidad alternativa más atractiva.

Una plataforma al infinito

¿Recuerdan el Andén Nueve ¾ en la Estación Ferroviaria de King’s Cross en Londres? Al joven Potter se le indicaba en la carta de la Escuela Hogwarts de Magia y Hechicería que allí tendría que abordar el tren que lo llevaría al mundo de la magia. Pero, para llegar al andén, Harry tenía que traspasar una pared muy sólida, la barrera entre nuestro (Muggle) mundo y el mundo mágico. Sin la ayuda de la mujer regordeta, nunca hubiera sabido lo que tenía que hacer para pasar del otro lado.

De una manera muy parecida, en una de sus cartas, Baal HaSulam, el gran cabalista del siglo XX, contó a sus discípulos una historia acerca de la primera vez que se entra al mundo espiritual. Él también lo describe como un muro, pero en lugar de caminar a través de él, lo único que se necesita es tener la intención correcta y el muro se va a desvanecer. El personaje de la mujer regordeta lo toman los libros y los maestros de Cabalá, que nos describen lo que tenemos que hacer para adquirir esta correcta intención.



La palabra mágica es: amor

Durante varios siglos, a través de sus libros los cabalistas nos han estado enviando invitaciones para ir al mundo espiritual, describiendo la abundancia que vamos a hallar, si tan sólo seguimos su guía. Sin embargo, hasta ahora la gran mayoría de nosotros no busca cómo entrar. Ya sea porque ignoramos la existencia de los cabalistas, o no tenemos conocimiento de la invitación para ingresar al mágico mundo del espíritu o sencillamente la rechazamos.

Sin embargo, la sabiduría de la Cabalá está lista para conducirnos a ese prodigioso mundo de la sabiduría. Nos puede enseñar cómo triunfar sobre las penas de la existencia, sus retos y dilemas, ayudándonos a unirnos con los demás mediante el amor. Los libros de Cabalá nos van a devolver el encanto que perdimos en la adolescencia, mostrándonos que estamos destinados a la grandeza.

Vamos a descubrir que el mundo encantado que la humanidad ha buscado en Alicia, Narnia, Oz y Harry Potter está de hecho a la vuelta de la esquina, no en otra vida, sino sencillamente en una intención. La verdadera magia está dentro de nosotros y la palabra que la convierte en realidad es “amor”.


* El Rav Dr. Michael Laitman es Máster en Biocibernética, Doctor en Filosofía y Cabalá, Profesor de Ontología y Teoría del Conocimiento. Es fundador y presidente de Bnei Baruch y del Instituto ARI, en Israel. Más información en http://www.kabbalah.info/ y www.kab.tv/spa


"La sabiduría de la Cabalá nos enseña un método práctico para alcanzar el Mundo Superior y la fuente de nuestra existencia. Al darse cuenta de su verdadero propósito en la vida, la persona alcanza la perfección, la tranquilidad, el disfrute ilimitado, y la habilidad de trascender el tiempo y espacio, mientras aún vive en este mundo."