miércoles, 25 de febrero de 2009

Extracto de la transcripción de la 3ª clase del Rav del martes, 17/02/09

(Pág. 52 del libro Kabbalah for the Student)



Y como nos damos cuenta de que el Creador es completo por sí mismo, y no necesita de nadie que Le complete, siendo Él lo que precede a todo, queda claro, por tanto, que no posee ningún deseo de recibir.



Rav:
Es decir, que no hay nadie que le llene, ya que Él, por sí mismo, es el principio de todo.


Y puesto que no tiene ningún deseo de recibir, Él carece de la base para hacer daño a nadie; es tan simple como eso.


Rav:
Después de todo, es difícil de comprender, porque esto es filosofía y nosotros no entendemos demasiado el porqué en nosotros todo comienza con la carencia, con el mismo deseo de recibir. Tengo la sensación, tengo el deseo, y de ahí siento mi realidad. Es decir, mi realidad proviene de mi carencia. Yo no entiendo lo que hace la realidad que proviene de la perfección. ¿Cómo puede ser? Porque yo tengo que en esta carencia, ¡y sólo entonces llego al conocimiento, al entendimiento! Cuanto más quiere el hombre, más entiende, más siente. A veces no queremos nada y entonces no sentimos al mundo, que es tan oscuro, sin colores, desconectado. Y otras veces, me siento en llamas por dentro y siento que lo capto todo, que puedo cogerlo todo con mis manos. ¡Todo proviene de mi carencia! La sensación de la vida proviene de la carencia.

En espiritualidad es lo contrario. ¿Cómo es posible vivir de la perfección? Si estoy completo y perfecto, ¡no quiero nada! ¿Es verdad o no? Si he comido, ¡ahora quiero dormir! Y si he dormido, ¡entonces quiero comer! :) Es decir, me muevo con la carencia. Si me siento lleno, me desconecto de todo, simplemente. Por eso es muy difícil para nosotros entender qué significa lo bueno que es perfecto. ¿Qué carencia podemos tener dentro de una perfección? Carencia por influir. ¡Pero en nosotros no hay nada así! Si yo tengo la carencia, entonces busco dónde rellenarme, busco dónde hay perfección para llenarme de ella. Pero si estoy en perfección, entonces, ¿cómo puedo imaginarme que influyo? No somos capaces. Por eso tenemos que diferenciar y entender que aquí existen fronteras, por el momento, para nuestro entendimiento. Buscamos solamente el origen del relleno en el que podemos llenarnos de la perfección. Buscamos a quien dar, a quien llenar. Y entonces la carencia de la perfección es llenar a alguien, y la carencia de la carencia es cómo llenarse a sí mismo. Y esto es totalmente igual, porque la criatura es una réplica de El Creador. Y como El Creador sufre porque quiere dar, nosotros, en esa misma medida, como copia, sufrimos porque queremos recibir. Entonces, hemos de entender que es simplemente una inversión. Y entonces, de una u otra forma, tal vez podremos sentir, expresar, qué significa ser El Creador. Porque, después de todo, el deseo de influir es un gran sufrimiento. Ustedes pueden decir: se encuentra en perfección, Él es la perfección de la bondad. Sí, pero este deseo, al fin y al cabo, es como la vaca que quiere dar, amamantar y sufre más que el ternero que quiere tomar la leche. Hay observaciones que no están en nuestras carencias, que no son nuestras carencias. Es decir, no es una carencia que provenga de la imperfección. No es algo que está dañado, sino que es una carencia en la que se necesita realmente alguien a quien influir. Es un gran sufrimiento, es una gran pena. Es lo que se llama el sufrimiento de la divinidad.

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"La sabiduría de la Cabalá nos enseña un método práctico para alcanzar el Mundo Superior y la fuente de nuestra existencia. Al darse cuenta de su verdadero propósito en la vida, la persona alcanza la perfección, la tranquilidad, el disfrute ilimitado, y la habilidad de trascender el tiempo y espacio, mientras aún vive en este mundo."