El juego de la elección
El deseo por la espiritualidad proviene del egoísmo porque, en realidad, se inicia con la aspiración por alcanzar algo más grande que este mundo. La persona no conoce el mecanismo real de sus actos y sus decisiones, pero el miedo a morir sin haber obtenido nada, lo motiva a emprender y continuar el estudio y tomar el camino de la espiritualidad. Por un lado piensa en la grandeza de la meta —la adhesión con el Creador—, por otro lado engaña a su cuerpo. De este modo va convenciéndose que le conviene un Propósito tan elevado, es decir, que la espiritualidad en realidad conecta y utiliza el cálculo egoísta. La luz influye sin participación de la persona, quien sólo debe ocuparse de estar frente a las fuentes originales. Cuando lo afecta la luz y está frente a libros más especializados, comienza a estar más cerca del mecanismo. El miedo a terminar su vida sin nada lo sigue empujando, pero junto con esto, comienza a esperar con más fuerza que la luz lo influya para poder pensar y actuar de manera diferente, por encima de la situación presente. (de la Lección del 24-09-2009) |

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