Capítulo 9. Rav, Discípulo y Grupo
Fragmento
Basado en el propósito del grupo, todos los disturbios y fricciones que se levantan en el grupo son de hecho empujes avanzados, no perturbaciones. Ellos son una llamada del Creador al grupo para avanzar espiritualmente hacia Él. Son Sus señales en cuanto a saber hacia donde el grupo debería enfocar su esfuerzo.
Es exactamente dentro de un grupo que los problemas son vitales. Solo a través de una respuesta espiritual correcta de todos los miembros del grupo, con ayuda y entendimiento mutuo, el grupo puede avanzar espiritualmente, mucho más rápido que como lo haría un individuo solo.
Tanto como el grupo avance, los desacuerdos y las luchas aumentarán, pero ellos deberían ser manejados con el lema, "el objetivo por encima de todo." Sabemos que todo nos viene desde el Creador, y debemos aumentar constantemente nuestros esfuerzos espirituales a fin de fortalecer nuestra fe en este conocimiento. Debemos creer que Él nos envía el dolor exactamente en las cantidades correctas para cada miembro del grupo, y que el grupo en conjunto, pueda manejar lo que recibe.
Además, es poco aconsejable alegrarse de la ausencia de problemas. Esto puede bien ser una señal de que el grupo no está haciendo el progreso espiritual, y no está capacitado para manejar problemas. Deberíamos estar contentos o en desacuerdo no en la presencia o la ausencia de problemas, pero sí en nuestro progreso hacia el logro.
Hablando en general, deberíamos alegrarnos cuando somos afrontados con problemas, porque ellos testifican aún más que nuestros atributos necesitan corrección. Antes de que entremos en el Mundo Superior y la sensación del Creador, estos problemas nos navegan mientras el Creador es ocultado de nosotros.
Él nos conduce en la oscuridad espiritual a través de los problemas que Él envía, y los usa para indicar exactamente donde deberíamos concentrar nuestros esfuerzos en nuestros viajes espirituales. Si tenemos éxito en la corrección de estos atributos, seremos capaces de sentir al Creador.
Cada uno de nosotros es afrontado con problemas en nuestras vidas diarias. La diferencia está en como nos relacionamos con aquellos problemas. Somos conscientes de que el Creador es la Fuente, o culpamos a nuestros alrededores? Tratamos nuestros problemas como lo hace la gente ordinaria, o como algo de lo cual queremos beneficiarnos, por el propósito de acercarnos a Él, como lo hacen los Kabbalistas?
Durante los minutos en que nos afrontamos con una disputa, no debemos abandonar el poste e inmediatamente aceptar la posición de nuestros amigos. Mejor dicho, debemos examinar y analizar todas las circunstancias. Y lo más importante, tenemos que quedarnos enfocados y conscientes de que realizamos el trabajo espiritual, y no descendemos al nivel de “Manteniendo el resultado” con los amigos.
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