Por lo tanto, todo depende únicamente de la actitud ante el grupo y los amigos. Por otra parte, lo más importante no es lo que se hace exteriormente, sino lo que está sucediendo dentro de su corazón, es decir:
1) En qué medida siente (aún de manera egoísta) que no alcanzará la meta sin los amigos;
2) Cuánto trabaja con el fin de verlos como más grandes que él. De hecho, esto muy difícil y uno debe entender, al menos, que éstos son los amigos que el Creador ha elegido para él
Hasta que uno no comience a relacionarse con los demás como con su propia familia, personas importantes y necesarias para él, la Luz no le afectará de manera positiva.
Subo el primer escalón si percibo a todos como un "1" y a mí mismo como un "0", es decir, que en relación a ellos, soy proporcionalmente un "0,1", o sea, que yo me percibo como 10 veces menor que ellos. Pero en el segundo escalón, el egoísmo me trae un “peso en el corazón," y tendré que percibirles como 100 veces más importantes que yo; y en el tercer paso, 1.000 veces. De lo contrario, no podré pedir a la Luz de que Reforma que me afecte. Cada vez que desee ascender, primero debo descender más profundamente. Por lo tanto, uno siente un vacío cada vez más grande entre su persona y la sociedad (10, 100 y 1.000 veces más).
Este avance es imposible sin el apoyo del entorno y sin el objetivo común ardiendo apasionadamente dentro de cada uno. Mediante esto, todos adquieren motivación, inspiración, la importancia de la espiritualidad y la comprensión de que ésta es la única ocupación digna en la vida.
Comenzamos con el amor de los amigos que nos ayuda a atraer a la luz Circundante, que nos corrige y nos aporta un amor genuino de los demás, a través del cual llegamos al amor del Creador. Por lo tanto, este principio se aplica a través de toda nuestra ascensión espiritual, en cada acción, desde el principio hasta el final a lo largo del camino.
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