miércoles, 2 de junio de 2010

“Ver es creer”

¿Es así? La ciencia ahora nos confirma lo que la Cabalá ha estado diciendo durante siglos: hay mucho más en la percepción que aquello que nuestros sentidos nos muestran.

En los años 60, el Profesor Paul Bach-y-Rita revolucionó los campos de la neurobiología y la rehabilitación, introduciendo el concepto de “substitución sensorial”. Explotando la plasticidad del cerebro o su capacidad de adaptación, él ayudó a pacientes ciegos a usar el sentido del tacto para obtener la información ambiental normalmente percibida por la visión. Un electrodo, conectado a la lengua de un paciente ciego, fue usado para retransmitir estímulos externos hacia el cerebro, que entonces “tradujo” los estímulos del tacto como visuales, permitiendo al paciente ciego “ver”.

El secreto detrás de esta fantástica operación puede ser resumido por las famosas palabras de Bach-y-Rita, “Nosotros vemos con nuestro cerebro, no con nuestros ojos”. Con esta convicción, él promovió un campo de investigación que puede ayudar a los minusválidos a compensar órganos sensoriales dañados, usando los otros órganos sensoriales funcionales. Dijo simplemente que nuestros sentidos son intercambiables. Esta línea de razonamiento es apoyada por otros datos, como “El efecto de McGurk”, el cual muestra que nuestra comprensión del habla proviene de una combinación de información auditiva y visual. En otras palabras, nuestra percepción visual es en parte responsable de lo que oímos, lo que sugiere que nuestro cerebro a veces interpreta la información visual como información auditiva.

Nuevos experimentos en progreso están examinando el papel de la visión en la percepción de olores (por ejemplo: imaginar un filete delicioso cuando uno tiene fiebre y no puede oler nada, provoca que la boca se haga agua, porque “vemos” su delicioso olor). Además, ha habido muchos individuos con capacidades “especiales”, que también apoyan la idea de que nuestra percepción sensorial no puede ser tan confiada a nuestros sentidos como pensamos. Un ejemplo famoso es el de la rusa Rosa Kuleshova, una mujer casi ciega que era capaz de ver con sus dedos, o sea que, con los ojos cubiertos, podía leer periódicos impresos e identificar colores usando las yemas de sus dedos, a través de su “dermovisión”.

UNA NUEVA MANERA DE PERCIBIR
La Cabalá, la sabiduría que se dedica al estudio e investigación de la percepción de la realidad como un medio para profundizar y fortalecer los lazos con la fuerza general de la Naturaleza, nos dice que los ejemplos anteriores no son tan sorprendentes. De hecho, como explica el gran cabalista del siglo XX, Rabí Yehuda Ashlag, cada uno de nuestros cinco sentidos, incorpora todos los demás, lo cual significa que cada sentido capta parcialmente lo que los otros perciben. Por lo tanto, si una persona pierde alguno de sus cinco sentidos, éste es compensado parcialmente por los sentidos restantes. Esto no quiere decir que una persona ciega literalmente será capaz de ver, sino que los otros sentidos le ayudarán a vencer la pérdida, proporcionando fragmentos de información que alguna vez le fueron transmitidos por el sentido de la vista. Es decir que podemos “ver, oír, oler, saborear y palpar” en cierta medida con cualquiera de nuestros sentidos.

Y como muestra el ejemplo de Rosa Kuleshova, esta capacidad es más desarrollada en algunas personas, aunque en el pasado -antes de que nuestros sentidos fueran entumecidos por el mundo ruidoso y artificial inventado por el hombre-, todos nosotros teníamos estas capacidades. ¿Entonces, Paul Bach-y-Rita tenía razón, diciendo que nosotros vemos en realidad “con nuestro cerebro” y no “con nuestros ojos”? Según la Cabalá, si la ciencia sigue sondeando el campo de la percepción, descubrirá que nuestro cerebro es sólo un detector, mientras que en realidad, la percepción no ocurre en el cerebro, sino fuera de él, en lo que se llama “el deseo” o “la voluntad”. ¿Qué es la voluntad? Es nuestra esencia espiritual, que no ocupa lugar, ni tiene relación alguna con nuestro cuerpo físico. Es decir, existe completamente más allá de la materia corpórea, y es aquí donde toda nuestra percepción se realiza: en nuestro deseo.

PERCEPCIÓN INFINITA
Pero hay más. Resulta que todo lo que percibimos “con nuestros cinco sentidos” comunes -el gran mundo que vemos (y escuchamos, palpamos, olemos y saboreamos) alrededor de nosotros- es sólo una parte diminuta de lo que realmente existe y que somos capaces de percibir. Se trata de una percepción muy limitada que sólo nos permite percibir el mundo físico y sostener así la existencia física de nuestros cuerpos. Sin embargo, nuestra esencia espiritual, este sentido espiritual, tiene un potencial infinitamente mayor: como se encuentra más allá de la realidad corpórea, puede percibir una riqueza infinita de “colores, olores, sonidos, gustos y sensaciones” espirituales, incorpóreos. Pero para lograrlo, debemos desarrollarlo primero, en nosotros. Entonces, además del “nivel básico” de percepción de nuestra realidad común, seguiremos descubriendo capas adicionales y mayores de una realidad más amplia, la realidad espiritual y el Centro de Control de nuestro mundo.

Entonces, ¿cómo se hace? ¿Cómo es posible percibir esta realidad “más elevada”? Podemos hacerlo solamente cambiando nuestra postura o actitud hacia la vida. La Cabalá explica que en realidad, nada cambia fuera de nosotros. Lo único que cambia somos nosotros mismos. De hecho, lo único que jamás percibimos es la constante e inmutable influencia de la fuerza general de la Naturaleza, una fuerza que desea darnos placer, pero la cual nosotros percibimos dentro de nuestros siempre cambiantes deseos.

Por lo tanto, los diferentes grados de semejanza de nuestros deseos a esta fuerza de la Naturaleza, son los que inducen la alteración del cuadro del mundo “externo”, dentro de nosotros. En otras palabras, mientras más nos parecemos a la fuerza de la Naturaleza, queriendo y otorgando a otros como lo hace ella, más sentimos esta fuerza y más amplia, rica, y armoniosa experimentamos la realidad que nos rodea. Pero mientras nuestros deseos y actitudes permanezcan opuestos (egoístas) a esta fuerza (altruista), la única realidad que experimentaremos será la actual: en profunda crisis y desequilibrio. En conclusión, está en nuestras manos decidir cuál de los dos caminos deseamos seguir. Los cabalistas -quienes ya han alcanzado la percepción del reino espiritual-, nos recomiendan en pocas palabras: “Prueba y verás” el deleite pleno, eterno e infinito destinado para nosotros.

Publicado en el periódico “La voz de la Cabalá”, edición 7.

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"La sabiduría de la Cabalá nos enseña un método práctico para alcanzar el Mundo Superior y la fuente de nuestra existencia. Al darse cuenta de su verdadero propósito en la vida, la persona alcanza la perfección, la tranquilidad, el disfrute ilimitado, y la habilidad de trascender el tiempo y espacio, mientras aún vive en este mundo."